El domingo antes de un exámen
18 - 05 - 08
Odio los domingos. Todos, sin excepción alguna. Para mí siempre ha sido y será el día sobrante de la
semana. El 90% de ellos no sales, ya sea porque estás con resaca del sábado, porque tus amigos están con resaca del sábado, o porque el pijama se ha pegado a tu cuerpo de manera que es imposible quitarselo y arreglarse. Y esos son los domingos buenos, porque después están los “domingos compromiso”, donde caen alguna que otra comida familiar, alguna visita, o (cuando éramos unas canijos) a nuestro padre se le había ocurrido la maravillosa idea de ir a algún museo que a tí te importaba una mierda, al campo, o diversos lugares aburridos.
Pero los domingos antes de un exámen son diferentes. Se supone que no sales para “quedarte estudiando”, pero en tu habitación sucede algo más bello que todo eso. Es el momento en el que te preguntas por el sentido de la vida… ¿Qué es vivir? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Por qué se forman pelotillas en el ombligo?… Son los días más creativos, te planteas aprender algún idioma nuevo, hacer más deporte, tocar algún instrumento…
escribir un blog… ejem…
Odio los domingos, excepto cuando tengo un exámen el lunes, como hoy.
Foto | Ilmungo
May 28th, 2008 at 6:39 am
Tampoco me gustan los domingos. Aunque yo lo fraccionaría: odio la tarde de los domingos.
Así mejor.
May 28th, 2008 at 12:28 pm
Iván: Tienes razón, es un matiz importante a destacar jajaja. Un saludo